El piloto de una aeronave de ala fija o giratoria necesita saber, sobre todo el primero, con qué velocidad se desplaza la aeronave respecto al aire, según afirma Pedro Luis Martín Olivares.

En particular, en el avión (aeronave de ala fija) es una necesidad que va más allá de las actuaciones normales de vuelo, pues siempre debe volar a una velocidad superior a la de pérdida, esto es, cuando las alas no producen suficiente sustentación para mantener el avión en el aire.

Para el piloto de helicóptero, por otro lado, es fundamental también conocer la velocidad del aire para actuaciones de vuelo, y muy en particular para establecer la mejor maniobra de autorrotación en caso de que el helicóptero se quede sin potencia.

El tubo Pilot

Es una fortuna que desde tiempo inmemorial (hablando en términos aeronáuticos) contamos con el tubo más famoso que llevan todos los aviones, el tubo Pitot, que debe su nombre al ingeniero francés Henri Pitot [1695 – 1771] que lo descubrió. Cuenta Pedro Luis Martín que es la base para medir la velocidad con que se desplaza el avión respecto al aire, y además debemos decir que es una de las múltiples aplicaciones prácticas del principio de Bernoulli.

El estudiante de aeronáutica se encuentra con este principio de la física nada más empezar su primera andadura por la teoría del vuelo.

El circuito de medida de la presión estática del aire, en el entorno donde vuela el avión, puede estar en el mismo tubo de Pitot o bien, en otros lugares del avión.

De manera típica cuando se adopta esta disposición en los aviones comerciales está situado en las paredes laterales del fuselaje. Pedro Luis Martín Olivares informa que la sonda se emplea para medir la velocidad del avión respecto al aire. Por consiguiente es un aparato que se comunica con el instrumento del avión que mide la velocidad (anemómetro o indicador de velocidad del aire).